A menudo son los primeros segundos de un discurso de venta los que deciden el resultado exitoso. Influyen en si el cliente abre la oreja o la apaga inmediatamente, diciendo que ya no tiene más tiempo. Porque la voz es un estímulo clave en la comunicación. No importa cuán hábilmente se elijan las palabras, la voz deja claro a qué se refieren. Permite que se escuchen las actitudes y las actitudes internas. Esto no cambia incluso si se practican formulaciones supuestamente infalibles que están garantizadas para conducir a una venta. …

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